Alcazaba de Málaga

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La Alcazaba de Málaga es una de las fortalezas más hermosas que se pueden visitar hoy día en España por lo que si te encuentras en la capital andaluza te animamos a conocerla con nosotros.

Está situada en una zona estratégica para defender la ciudad y como muestra de ello, ya hubo construcciones fenicias en esa zona.

Prepárate para disfrutar de los 15.000 metros cuadrados de este increíble monumento y, cuando estés allí, piensa que en su origen era todavía mucho más amplio.

Sin duda, merece la pena reservar un tiempo para visitar la Alcazaba de Málaga.

La historia de la Alcazaba de Málaga

Comenzaremos con un poco de información sobre la Alcazaba de Málaga para que conozcas de forma breve las pinceladas más importantes de su historia.

Según las fuentes, la Alcazaba fue construida entre los años 1026, 1057 y 1063 primero por la la disnastía Hammudí que se instala en Málaga y finalizada por el rey Zirí de la Taifa Granada, Badis. Para ello se reutilizaron algunas parte del teatro romano que había justo al lado, como algunos capiteles y columnas. 

De hecho, uno de los atractivos que tiene la Alcazaba es que permite ver desde un solo lugar la unión de las culturas árabe, romana y renacentista, ya que allí también se encuentra el edificio de La Aduana.

Con el paso de los años pasan por Málaga los almorávides y los almohades hasta que en el año 1237 la ciudad pasa a formar parte del reino nazarí de Granada.

Es entonces cuando se produce la reforma que le otorga su marcado carácter nazarí. Se combina la belleza de un palacio árabe con patios, estanques y jardines con los elementos defensivos que debía tener un castillo situado en una posición tan estratégica.

Con el tiempo, la Alcazaba ha pasado por épocas de abandono, decadencia y destrucción. Por poner un ejemplo, en el siglo XVII sufrió los efectos primero de un terremoto y después, de un bombardeo. Durante la Guerra Civil se destruyeron sus arcos andalusíes.

La Alcazaba ha pasado por varias reconstrucciones hasta el siglo XX aunque, por desgracia, eso no ha evitado que se pierdan partes tan importantes como el barrio que la rodeaba y que tenía incluso su propio sistema de eliminación de aguas fecales.

Hoy día se considera que es uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar de la época de las taifas (siglo XI).

Arte en la Alcazaba

La Alcazaba es un magnífico ejemplo del arte nazarí que se extendió por todo el Reino de Granada entre los siglos XIII y XV y que, después, daría lugar al arte mudéjar del que también existen preciosos ejemplos en diversas zonas del país.

El arte nazarí y todo lo que produjo es una muestra del gran florecimiento cultural que supuso el Reino de Granada en la Península Ibérica.

La arquitectura de la Alcazaba no tiene demasiadas influencias del arte califal, algo que sí podemos ver en los impresionantes conjuntos de la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada. 

Sin embargo, no podemos decir que esté exenta: algunos detalles de arte califal en el Alcazaba de Málaga son el arco de herradura con alfiz (un arco con un marco que lo envuelve) o las albanegas.

Además, podemos ver un tipo de columnas que no existen en ningún otro sitio excepto en la Alcazaba y la Alhambra. Se trata de columnas muy finas con bases cóncavas y que están adornadas en la parte superior con anillos.

Aunque se sabe que la Alcazaba estaba decorada por completo, hoy día solo es posible contemplar algunos fragmentos conservados.

Estos fragmentos nos hablan de paredes cubiertas de yeso o cerámicas con una decoración exquisita y con cubiertas de armazones de madera. Una muestra perfecta la podrás contemplar en la sala de la armadura.

Esta decoración se basa en tres motivos: caligrafía, en especial escritura cúfica y cursiva; decoración vegetal o ataurique; y rombos y lacería de distinto tipo. No se observan figuras humanas.

El material principal usado en su construcción es la piedra caliza fosilífera, cuyo problema es la facilidad con la que se deshace y lo que favoreció, por lo tanto, que fueran necesarias tantas reconstrucciones a lo largo de su historia.

La mayor de ellas fue la que realizó el rey Badis, rey Zirí de Granada, a mediados del siglo XI. Su labor de restauración y ampliación hizo que muchos autores determinaran que es el auténtico constructor del lugar.

Las primeras obras de construcción de la muralla, como lo vemos a día de hoy, fueron realizadas una vez el Califato Hammudí se traslada definitivamente de Córdoba a Málaga en el 1026. Se construye la Alcazaba como sede del poder de la ciudad. De este período data la triple arquería con alfiz en el Palacio Taifa en el Patio de Surtidores.

Una vez que el Rey Zirí Badis de la Taifa de Granada expulsa a los hammudíes, se anexiona Málaga a sus dominos y se refuerza toda la Alcazaba. Es uno de los períodos más importantes de esta construcción.

A pesar de todo, gran parte de lo que se conserva hoy día de la Alcazaba de Málaga es del siglo XIV, con varias reconstrucciones hechas entre los años 30 y 60 del siglo XX.

Qué ver en la visita a la Alcazaba de Málaga

Nada más acceder a la Alcazaba estarás en una zona que fue modificada cuando la ciudad fue conquistada por los Reyes Católicos, a finales del siglo XV. Tendrás que cruzar varías torres de acceso, como la torre de la bóveda vaida con su entrada en recodo y Puerta de las Columnas para subir una rampa que te conducirá hasta el Arco del Cristo.

Arco del Cristo

Este arco en realidad es un pasadizo situado en el interior de una torre que fue reconstruida en su parte superior. Se levanta sobre pilastras y está rodeado por una moldura de ladrillos. En la parte alta había un matacán, hoy perdido, aunque quedan dos ménsulas de piedra en el muro como testigo de su presencia.

Aunque la puerta fue reconstruida a finales del siglo XIII, en la bóveda del pasadizo quedan restos de las obras de fundación del siglo XI.

A modo de curiosidad, justo enfrente de la salida del Arco del Cristo aparecieron restos de muros romanos y albercas en las que se preparaba el famoso garum, la pasta de pescado que tanto gustaba a los antiguos romanos.

Torre del Homenaje

Una vez pasado por la puerta del Arco del Cristo, caminamos por la parte sur donde hoy podemos ver una zona ajardinada hasta lograr ver la Torre del Homenaje. Tiene planta cuadrada y fue levantada ya en la época taifa. Pudo ser un acceso independiente de la Madina al interior de la Alcazaba.

En su momento había una escalera de subida de la que no hay ningún resto hoy día. La restauración ha sido respetuosa con los restos por lo que hoy esta torre tiene un aspecto en ruinas muy evocador y característico.

Torre de los Abencerrajes o del Socorro con acceso a la Coracha

La Coracha es el pasillo que sube por el monte hasta llegar al castillo de Gibralfaro, evitando así la necesidad de la construcción de torres albarranas. 

Esta Coracha se compone por dos muros paralelos sobre los que hay un adarve y servía para proteger a los soldados que se movían entre la Alcazaba y el castillo. Al llegar aquí la Coracha se abre y rodea el castillo con una barbacana.

Allí encontrarás un mirador desde el que podrás ver el recinto superior de la Alcazaba con sus torres y, en especial, la Torre del Homenaje.

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Plaza de Armas

Se trata de una zona llana desde la que se aprecia casi toda la ciudad de Málaga. Una vez que fue conquistada por los Reyes Católicos se instaló allí la sección de artillería y fue entonces cuando recibió el nombre por el que se la conoce hoy, Plaza de Armas.

Al lado de la Plaza de Armas verás la Torre de la Vela y su campana y la Puerta de la Coracha que conduce el paso que conecta la Alcazaba con el castillo de Gibralfaro.

Como dato interesante, se descubrieron vestigios de una mezquita del periodo emiral del siglo VIII, es decir, anterior a la construcción de la Alcazaba.

Desde la Alcazaba podrás comprobar con facilidad la posibilidad de recorrer todo el monumento caminando por el adarve que lo rodea.

Este adarve o camino de ronda transcurre sobre los muros de muralla entrando y saliendo de las torres, subiendo y bajando sin perder de vista el horizonte. 

Puerta de los Cuartos de Granada

Hay que atravesar esta puerta y y sortear una serie de recodos para llegar a un recinto superior donde vemos otra zona ajardinada con una pequeña fuente de agua y un silo de gran profundidad. Se dice que en época de guerras cuando el grano se acababa, los silos funcionaban como mazmorras, aunque no hay dato alguno que confirme que este silo sirvio para tal uso.

En torno a los años 30 del siglo XX se pusieron en esta área pequeños jardines distribuidos en terrazas y acompañados por una pila de mármol de origen romano, un jabalí de piedra y un gran pie también de época romana.

Ya en la parte superior estarás en el palacio tal cual aunque, en realidad, es una unión de dos edificios, el taifal y el nazarí, y en el barrio de las viviendas en el que se conservan ocho casas del siglo XI, unos baños y un aljibe.

Patio de los Surtidores

En el centro de este recinto superior encontrarás el Patio de Surtidores, desde donde se abastecería de agua a toda la Alcazaba. Es el lugar en el que vivían los gobernadores y los reyes, el centro histórico. Reconocerás el estilo nazarí por el arco Angrelado en la parte derecha, justo antes de la triple arquería de época taifa.

Si te fijas en los muros de las habitaciones de esa zona verás pequeñas alacenas en las que se muestran pedazos de cerámica musulmana que aparecieron en el proceso de excavación del recinto.

El palacio está organizado en torno a patios de forma rectangular que tienen pórticos con tres arcos, el más grande en el centro, como es habitual en los patios islámicos de Andalucía. Se conoce como Pórtico de los Arcos Festoneados. 

En uno de los cimacios aún se puede leer una inscripción escrita en árabe que dice “Y no hay vencedor sino Dios”.

Por desgracia, solo se ha reconstruido el pórtico sur del patio más pequeño que, a su vez, es una reconstrucción de los siglos XIII o XIV.

Si miras hacia el lado occidental de este pórtico podrás ver un pabellón de reducido tamaño y abierto por completo mediante arcos lobulados de yeso que se entrecruzan.

Se conoce con el nombre de Pabellón de los Arcos Lobulados y todo lo que puedes ver en él es de la construcción original del siglo XI en la que se pretendía imitar el arte califal pero usando materiales pobres, algo propio de la época de las taifas.

En este recinto se encuentra el Patio de la Mazmorra, espacio que recibe ese nombre por el silo antes mencionado.

Torre de Maldonado

Es uno de los elementos defensivos de la Alcazaba. El aspecto que contemplas hoy día es el resultado de la reforma almohade en Al-Andalus.

Antes de eso, en este lugar se encontraba la antigua mezquita real donde acudían a orar los reyes de taifas.

De hecho, en las columnas que aún se conservan se pueden leer frases de alabanza a Dios escritas en caligrafía cúfica.

Barrio de viviendas

Se compone por tres manzanas distribuidas entre calles cubiertas por losetas. La manzana sudoeste está formada por un pequeño baño y dos viviendas de dimensiones reducidas, al igual que en la manzana oriental. Sin embargo, en la manzana sur se encontraron tres viviendas de mayor tamaño.

Apenas se conserva un muro de altura de las paredes de las viviendas, cuyas puertas estaban formadas por dos hojas fabricadas en madera. 

Las viviendas se organizaban alrededor de un patio cuadrado con aceras que daba acceso al resto de las estancias. En algunas casas se ven los primeros escalones de las escaleras que llevaban hasta el piso de arriba.

En el suelo hay capas de mortero, pero quedan restos de losas de barro y piezas de mármol reutilizadas de otros sitios. También se encontraron zócalos de color rojo con inscripciones caligráficas y los dibujos geométricos habituales.

En la zona norte de este barrio había un baño al que llegaba el agua mediante una noria que la extraía de un pozo llamado Airón.

Casi todas las viviendas tienen letrinas, lo que atestigua al nivel de civilización que tenían los habitantes de este barrio. 

Sala de la Armadura Mudéjar

Esta sala data del siglo XVI y se caracteriza por la armadura de madera de sección trapezoidal que aún se conserva gracias a que ha sido rehabilitada. Un detalle curioso es la piña de mocárabes que tiene justo en el centro.

Ya en época cristiana la sala formaba parte del espacio que servía de residencia al alcaide de la propia Alcazaba.

En esta estancia se alojó Felipe IV en el año 1625 cuando visitó la ciudad de Málaga, un hito que te contaremos cuando visitemos el lugar. 

Por supuesto, no te pierdas la maqueta de la Alcazaba que hay en el centro de la sala y que se construyó en el año 1960.

Palacio nazarí

En esta zona de la Alcazaba destacan dos patios. El primero es el Patio de los Naranjos donde encontrarás algunas salas que hacen las veces de pequeño museo. 

Tiene dos pabellones, uno al norte y otro al sur. En este último encontrarás el ascensor por el que podrás subir a la zona más alta sin tener que recorrer toda la fortificación.

En el Patio del Arrayán o de la Alberca destaca una alberca decorativa y, de nuevo, dos pabellones con salas con fines museísticos.

En estas salas podrás realizar un recorrido llamado “Técnicas y usos de la cerámica en la Málaga musulmana de los siglos XI-XV” en el que podrás ver, entre otras cosas, fragmentos de piezas musulmanas originales de la época y la reconstrucción de un horno.

Visita la Alcazaba de Málaga

Visitar la Alcazaba de Málaga es mucho más que pasear por una fortificación musulmana de la Edad Media, ya que los siglos han seguido pasando por ella, dejando su huella para que puedas reconstruir el pasado histórico del edificio.

Con nosotros podrás seguir paso a paso los hechos acontecidos en este lugar. Te enseñaremos a distinguir las construcciones romanas, la decoración musulmana de distintas etapas o los elementos de época cristiana.

Por no hablar de la bellísima panorámica que hay de Málaga desde lo alto de la Alcazaba y que la convierte en uno de los mejores miradores para admirar la ciudad.

No te pierdas esta espectacular edificación cuando vengas a Málaga y cuenta con nosotros para guiarte por ese lugar si te apuntas al free tour de la Alcazaba de Málaga.